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Es hora de reventar el mito de la inactividad física y la obesidad: no se puede correr más rápido que una mala dieta

25/04/2015

Os dejo mi propía traducción del artículo de opinión editorial del British Journal Sports Medicine publicado el día 22 de abril (Malhotra A, Noakes T, Phinney S. Br J Sports Med Published Online First: [ 22 april 2015]. doi:10.1136/bjsports-2015-094911).

Un reciente informe de la Academia de los Reales Colegios de Médicos del Reino Unido describe ‘la cura milagrosa’ de realizar 30 minutos de ejercicio moderado, cinco veces a la semana, como más poderoso que muchos fármacos administrados para la prevención y control de enfermedades crónicas. La actividad física regular reduce el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular, la diabetes tipo 2, la demencia y algunos tipos de cáncer en al menos un 30%. Sin embargo, la actividad física no promueve la pérdida de peso.

En los últimos 30 años, la obesidad se ha disparado, ha habido pocos cambios en los niveles de actividad física en la población occidental. Esto supone directamente que la culpa de nuestras crecientes cinturas son el tipo y la cantidad de calorías consumidas. Sin embargo, la epidemia de la obesidad representa sólo la punta de un iceberg mucho más grande que las consecuencias adversas que tiene para la salud la mala alimentación. De acuerdo con los informes de la carga mundial de enfermedades de The Lancet, la mala alimentación ahora genera más enfermedades que la inactividad física, el alcohol y el tabaquismo juntos. Hasta el 40% de los que tenían un índice de masa corporal normal albergará anormalidades metabólicas típicamente asociados con la obesidad, que incluyen hipertensión, dislipidemia, enfermedad del hígado graso no alcohólico y enfermedad cardiovascular. Sin embargo, esto es poco apreciado por los científicos, doctores, escritores de medios de comunicación y políticos, a pesar de la extensa literatura científica sobre la vulnerabilidad de todas las edades y de todos los tamaños a enfermedades relacionadas con el estilo de vida.

En lugar de ello, los ciudadanos son inhundados por un mensaje inútil por mantener un “peso saludable’ a través del conteo de calorías, y muchos todavía creen erróneamente que la obesidad se debe enteramente a la falta de ejercicio. Esta falsa percepción tiene sus raíces en la maquinaria de relaciones públicas de la industria alimentaria, que utiliza tácticas escalofriantemente similares a los de las grandes tabacaleras. La industria del tabaco caló con éxito en la intervención gubernamental por 50 años hasta que se publicaron los primeros vínculos entre fumar y el cáncer de pulmón. Este sabotaje se logró utilizando el ‘manual de estrategia corporativa’ de la negación, duda, confusión pública e incluso compra de la lealtad de científicos vendidos, a costa de millones de vidas.

Coca Cola, que pasó $ 3,3 billones en publicidad en 2013, empuja un mensaje de que ‘cuentan todas las calorías’; ellos asocian sus productos con el deporte, sugiriendo que está bien consumir sus bebidas, siempre y cuando se hace ejercicio. Sin embargo la ciencia nos dice que esto es engañoso y erróneo. De donde provienen las calorías es crucial. Calorías del azúcar promueven el almacenamiento de grasa y el hambre. Las calorías grasas inducen llenura o “saciedad”

Un gran análisis econométrico de la disponibilidad mundial de azúcar, reveló que por cada exceso de 150 calorías de azúcar (por ejemplo, una lata de refresco de cola), hubo un aumento de 11 veces en la prevalencia de diabetes tipo 2, en comparación con idénticas 150 calorías obtenidas de grasa o proteína. Y esto era independiente del nivel de actividad física y el peso de la persona; este estudio cumple los criterios de Bradford Hill para relación de causalidad. Una revisión crítica publicada recientemente en materia de nutrición concluyó que la restricción de carbohidratos en la dieta es la intervención más eficaz para reducir todas las características del síndrome metabólico y debe ser el primer enfoque en el manejo de la diabetes, con beneficios incluso sin pérdida de peso.

¿Y QUÉ DECIR SOBRE LA CARGA DE CARBOHIDRATOS PARA EL EJERCICIO?

Las razones para la carga de carbohidratos son que el cuerpo tiene una capacidad limitada para almacenar carbohidratos y estos son esenciales para un ejercicio más intenso. Sin embargo, estudios recientes sugieren lo contrario. El trabajo de Volek y colaboradores establece que la adaptación crónica de una dieta alta en grasas y baja en carbohidratos induce altas tasas de oxidación de grasas durante el ejercicio (hasta 1,5 g / min) – suficiente para la mayoría de los deportistas en la mayoría de las formas de ejercicio – sin la necesidad de hidratos de carbono añadidos. Por lo tanto la grasa, incluyendo los cuerpos cetónicos, parece ser el combustible ideal para la mayoría de los tipos de ejercicio – si es abundante, no necesita el reemplazo o suplementación durante el ejercicio, y puede abastecer los tipos de ejercicio en el cual más partipe. Si una dieta alta en carbohidratos era simplemente innecesaria para el ejercicio sería  una amenaza menor para la salud pública, sin embargo, crece la preocupación de que la insulinoresistencia en atletas pueden ser un riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 si continúan a comer dietas muy altas en carbohidratos durante décadas, ya que tales dietas empeoran la resistencia a la insulina .

EL ‘HALO DE SALUD’ DE LEGITIMACIÓN DE LOS PRODUCTOS DE DEFICIENCIA NUTRICIONAL DEBE TERMINAR

Los mensajes de salud pública en torno a la dieta y el ejercicio, y su relación con la epidemia de diabetes tipo 2 y la obesidad, ha sido corrompida por los intereses creados. El apoyo de famosos de bebidas azucaradas, y la asociación de la comida basura y el deporte, debe terminar. La legitimación de ‘halo de salud’ de los productos nutricionalmente deficientes es engañosa y no científica. Esta comercialización manipuladora sabotea intervenciones gubernamentales eficaces, como la introducción de impuestos de bebidas azucaradas o la prohibición de la publicidad de comida basura. Esa publicidad aumenta los beneficios comerciales a costa de la salud de la población. El CDC (Centro de Control de Enfermedades) sobre el impacto en la pirámide de salud es clara. Cambiar el entorno alimentario – así las decisiones individuales sobre qué comer por defecto sean opciones saludables – tendrá un impacto mucho mayor en la salud de la población que el asesoramiento o la educación. Opción sana debe convertirse en la opción más fácil. Los centros de salud y gimnasios, por tanto, también tienen que dar ejemplo mediante la eliminación de la venta de bebidas azucaradas y comida basura de sus locales. Es hora de terminar con los daños causados ​​por la maquinaria de relaciones públicas de la industria de la comida basura. Vamos a reventar el mito de la inactividad física y la obesidad. No se puede correr más rápido que una mala dieta.

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